Hablar sin parar

Mañana voy a comprarme «El viaje», de Agustina Guerrero, en la librería del barrio. Es un viaje a Japón, pero también un viaje interior que la lleva al país de su ansiedad, que grita un mensaje que descifrará y compartirá con Loly Ghirardi, la amiga que la acompaña, y con sus lectores.

Hablar sin parar como curación, tirar del hilo de las palabras mientras Loly las borda en su retal de tela firmemente amarrado al bastidor. Hablar sin parar a unos ojos que miran, unos oídos que escuchan y una mente que no juzga. Qué difícil es eso, hablar sin ser juzgados, y escuchar sin juzgar.

Yo creo que es el un gran propósito, no juzgar, prestar atención a lo que nos dicen los demás desde un prisma benevolente, incluso aunque estemos en descuerdo o nos parezca que algo de lo que han hecho no está bien.

Y otro gran propósito es hablarnos sin juzgarnos, y escuchar lo que nuestro cuerpo nos quiere decir.

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